Las cajas fuertes, esas maravillosas máquinas diseñadas por cerrajeros para mantener seguras nuestras pertenencias y objetos de valor. Quizás te estés preguntando si de verdad necesitas una. Si es así, has llegado al lugar indicado. Aquí te contaremos sobre muchas de las ventajas que estos sistemas ofrecen a todo aquel que posee dinero u objetos que requieran de protección especial, así como las ventajas que la tecnología ha desarrollado para el cuidado cada vez más efectivo de todo lo que es depositado en su interior. Así que, si estás por tomar una decisión, puede que esto te sea de ayuda.

¿En qué consiste el sistema de una caja fuerte?

                Las cajas fuertes protegen lo que es depositado en su interior gracias a su construcción reforzada y a su sistema de seguridad basado en un complicado sistema de engranaje diseñado por cerrajeros y que es accionado por una combinación de números y caracteres predeterminados por el usuario. Existen muchos modelos, cada uno adaptado a las necesidades y al presupuesto de los usuarios. Desde las enormes bóvedas de los grandes bancos hasta la pequeñas cajas fuertes de uso doméstico, el mundo de las cajas de seguridad es enorme y de seguro ofrece el alguna parte algo que se adapta a tus necesidades.

Tipos de cajas fuertes

                Para uso doméstico, las cajas fuertes pueden ser empotradas o de mesa. Las empotradas, como su nombre lo indica, van dentro de las paredes de la habitación en la cual es instalada. Estas cajas son por lo general de tamaño grande y requieren de procedimientos y adaptaciones especiales para su instalación. Ofrecen un nivel muy alto de seguridad, ya que aparte del blindaje y la combinación, el estar empotradas y su gran tamaño impide en gran medida su apertura por medios violentos o no autorizados por el propietario de la caja o por cerrajeros sant joan despi.

                Por otro lado, las cajas fuertes de mesa son aquellas que no van empotradas sino que pueden ser ubicadas sobre algún mueble, o libremente en cualquier espacio de la habitación destinada para ello. Son cajas más prácticas y menos costosas en tanto que no necesitan instalaciones especiales. Suelen ser de menor tamaño, para ocupar menos espacio, y a un precio más accesible pueden funcionar para casi cualquier presupuesto. La gran desventaja es que, comparadas con las cajas empotradas, las cajas de mesa, aunque cumplen con todos los estándares de seguridad, son más vulnerables que sus contrapartes empotradas.

                Como vemos, existe una caja fuerte para cada necesidad y presupuesto. Lo importante es tener claro qué es lo que vamos a proteger, cuales son los riesgos a los que estamos expuestos y cómo podemos hacer para evitarlos. A partir de ahí, lo que toca es escoger la mejor caja para nuestros propósitos: puede ser una empotrada o de mesa, o tener combinación digital, mecánica o una combinación de los dos. No importa, alguna de estas servirá para mantener a salvo todas esas cosas que tanto nos importan y que necesitamos mantener a salvo de cualquier intento de hurto.